SECCION 2 > FARMACOS
CAPITULO 13
Fármacos sin prescripción médica
Los fármacos sin prescripción médica son los productos accesibles sin receta médica. Permiten aliviar muchos síntomas molestos y curar algunas enfermedades de manera simple y sin los gastos de una consulta médica.
Sin embargo, la revolución de la automedicación de los últimos veinte años, fomentada por la disponibilidad de fármacos seguros y eficaces de venta sin prescripción médica, requiere sentido común y responsabilidad.
Reseña histórica
Hace algún tiempo, muchos fármacos eran accesibles sin prescripción médica. Antes de que existieran los organismos oficiales competentes, casi todo se podía introducir en un frasco y vender como un remedio seguro. El alcohol, la cocaína, la marihuana y el opio eran algunos de los productos que se vendían sin prescripción médica y sin informar a los usuarios. En algunos países la promulgación de leyes específicas otorgó una cierta autoridad al Estado para emitir normas, pero no se determinaron pautas claras sobre qué fármacos se podían vender con o sin prescripción médica.
Por ello se enmendaron leyes para resolver problemas de seguridad y clarificar la diferencia entre fármacos con y sin prescripción médica. Los fárma-cos con prescripción médica eran compuestos que podían provocar dependencia, ser tóxicos o inseguros para el uso excepto bajo control médico. Cualquier otra sustancia se podía vender sin prescripción médica.
Según leyes posteriores, los fármacos de venta sin prescripción médica debían reunir los requisitos de seguridad y eficacia al mismo tiempo. Sin embargo, lo que sí funciona para un paciente puede no servir para otro. Además, cualquier fármaco puede causar efectos adversos. Algunas personas se refieren a los efectos adversos como efectos secundarios, pero este término no aclara que los efectos adicionales sean, por lo general, indeseados. Sin un sistema organizado que informe de los efectos adversos de los fármacos de venta sin prescripción médica, los organismos oficiales y los fabricantes de fármacos no disponen de medios para conocer su frecuencia y gravedad.
Finalmente, en los últimos años se ha producido un cambio importante: muchos fármacos que se vendían con prescripción médica han pasado a venderse sin receta.
Consideraciones sobre la seguridad
La seguridad es la preocupación principal de los organismos oficiales para determinar si un fármaco accesible sólo con prescripción médica puede pasar a venderse sin receta. Todos los fármacos tienen beneficios y riesgos, es decir, se deben tolerar algunos riesgos si se quieren obtener los beneficios de un fármaco. Sin embargo, se debe definir un grado aceptable de riesgo.
La seguridad de un fármaco de venta sin prescripción médica depende de su uso adecuado. El uso apropiado lo determina con frecuencia el propio consumidor, por lo que cabe un margen de error. Por ejemplo, la mayoría de los dolores de cabeza no son peligrosos, pero en casos excepcionales un dolor de cabeza puede ser una señal de alarma que indique la presencia de un tumor o una hemorragia cerebral. De la misma manera, lo que parece ser acidez de estómago podría ser la alarma de un inminente infarto cardíaco. Por último, debe emplearse el sentido común para determinar si un síntoma o dolencia es leve o requiere atención médica.
Los fabricantes y los organismos oficiales intentan compensar seguridad y eficacia, determinando las dosis apropiadas de los fármacos que se venden sin receta. Cuando se adquieren fármacos sin prescripción médica, se deben leer y seguir las instrucciones con cuidado. Dado que el mismo nombre comercial se puede aplicar a una fórmula de liberación inmediata o a una fórmula de liberación controlada (liberación lenta), se debe comprobar la etiqueta cada vez que se adquiere un producto. No es seguro asumir que la dosis es la misma.
En los últimos años se ha producido un aumento excesivo de marcas, por eso también es importante controlar los componentes y no fiarse de los nombres comerciales conocidos. Por ejemplo, se dispone de más de una docena de formulaciones diferentes de un mismo nombre comercial con una gran variedad de componentes. No todos los productos de un cierto antiácido contienen los mismos componentes (algunos contienen óxidos de aluminio y magnesio, otros contienen carbonato cálcico). Al seleccionar un producto, se debe saber qué ingrediente es el más apropiado para un problema específico.
Algunas personas experimentan efectos adversos ocasionados por fármacos de venta sin receta, aunque los utilicen de forma correcta. Por ejemplo, la anafilaxia, una reacción alérgica grave y rara ocasionada por analgésicos como la aspirina, el ketoprofeno, el naproxeno o el ibuprofeno, puede producir urticaria, picores, problemas respiratorios y colapso cardiovascular. Estos fármacos pueden también irritar el aparato digestivo y causar úlceras.
A menudo, las etiquetas de los fármacos de venta sin prescripción médica no facilitan la lista completa de las posibles reacciones adversas. Debido a esto, se cree que estos fármacos presentan pocos o ningún efecto adverso. Por ejemplo, el prospecto de un analgésico sólo recomienda no tomar el fármaco durante más de 10 días. La información de la caja, el envase y el prospecto que acompañan al fármaco no describen los posibles efectos adversos graves debidos al uso prolongado. Como consecuencia, las personas que sufren dolor o inflamación crónica pueden tomar el fármaco mucho tiempo sin tener en cuenta los problemas que pueden surgir.
Analgésicos y antiinflamatorios
Los analgésicos de venta sin prescripción médica como la aspirina, el ibuprofeno, el ketoprofeno, el naproxeno y el paracetamol (acetaminofén) son seguros si se administran durante períodos breves. Todos, excepto el paracetamol, reducen también la inflamación y están catalogados como fármacos antiinflamatorios no esteroideos (AINE). Sus etiquetas aconsejan evitar su uso durante más de 7 a 10 días. Se debe consultar al médico si los síntomas empeoran o no desaparecen.
Aspirina
El analgésico de venta sin prescripción médica más antiguo y barato es la aspirina (ácido acetilsalicílico). La aspirina y otros fármacos antiinflamatorios no esteroideos bloquean la enzima cicloxigenasa, que es crucial para la creación de prostaglandinas. Las prostaglandinas son sustancias similares a las hormonas que alteran el diámetro de los vasos sanguíneos, elevan la temperatura corporal como respuesta a la infección y desempeñan un papel crucial en la coagulación de la sangre, además de otros efectos. La liberación en el organismo de prostaglandinas como respuesta a una lesión (quemadura, rotura, torcedura o distensión muscular) produce inflamación, enrojecimiento e hinchazón.
Dad o que las prostaglandinas desempeñan un papel protector del aparato digestivo contra el ácido gástrico, tomar aspirina o un fármaco similar puede causar trastornos gastrointestinales, úlceras y hemorragias. Todos los fármacos antiinflamatorios no esteroideos, incluyendo la aspirina, pueden causar acidez, indigestión y úlceras pépticas.
Los compuestos tamponados pueden disminuir los efectos directos irritantes de la aspirina. Estos productos contienen un antiácido, que crea un medio alcalino que intensifica la disolución de la aspirina y puede reducir el tiempo durante el cual la aspirina está en contacto con el estómago. Sin embargo, dado que el tampón no puede contrarrestar la reducción de prostaglandinas, la aspirina puede irritar el estómago.
La aspirina con envoltura entérica se ha fabricado para pasar intacta a través del estómago y disolverse en el intestino delgado, minimizando la irritación directa. Sin embargo, la aspirina revestida de este modo se absorbe irregularmente. Es probable que la ingestión de alimentos demore el vaciado del estómago y, por lo tanto, retrase la absorción de este tipo de aspirina y el alivio del dolor.
Dado que la aspirina puede interferir con la coagulación de la sangre, los pacientes que la toman presentan un mayor riesgo de hemorragias. Las personas que se lesionan con facilidad son especialmente vulnerables. Cualquier paciente con procesos hemorrágicos o presión arterial alta no controlada debe evitar la aspirina, excepto bajo control médico. Si se usan simultáneamente aspirina y anticoagulantes (como la warfarina) se puede provocar una hemorragia grave. Por lo general, la aspirina no debe administrarse durante la semana previa a una intervención quirúrgica.
La aspirina puede también agravar el asma. Los pacientes que sufren de pólipos nasales son propensos a desarrollar asma si toman aspirina. La alergia a la aspirina puede producir erupciones cutáneas o dificultades graves en la respiración. En dosis altas, la aspirina puede causar zumbidos en los oídos.
Los niños y adolescentes que tienen o pueden tener gripe o varicela no deben tomar aspirina porque pueden desarrollar el síndrome de Reye. A pesar de ser poco frecuente, el síndrome de Reye puede tener graves consecuencias, incluso la muerte.
Ibuprofeno, ketoprofeno y naproxeno
En algunos países, el ibuprofeno ha sido reclasificado, pasando de fármaco con prescripción médica a fármaco de venta libre, sin prescripción. El ibuprofeno con prescripción médica se presenta en comprimidos de 300, 400, 600 y 800 miligramos; el ibuprofeno sin prescripción sólo está disponible en comprimidos de 200 miligramos.
El ketoprofeno también ha sido aprobado como fármaco sin prescripción médica. El ketoprofeno con prescripción se presenta en cápsulas de 25, 50 y 75 miligramos y en cápsulas de liberación prolongada de 100 miligramos. El ketoprofeno sin prescripción médica sólo está disponible en presentación de 25 miligramos.
El naproxeno también fue aprobado como fármaco sin prescripción. El naproxeno con prescripción médica se presenta en formulación de 250, 375 y 500 miligramos. El naproxeno sin prescripción sólo está disponible en formulación de 200 miligramos. La posología y pauta de tratamiento para el naproxeno sin prescripción médica recomienda que no se exceda la dosis de 3 grageas cada 24 horas, salvo indicación médica. Los adultos mayores de 65 años no deben tomar más de una gragea cada 12 horas, a menos que el médico indique lo contrario.
Por lo general, se cree que el ibuprofeno, el ketoprofeno y el naproxeno son más suaves para el estómago que la aspirina, aunque pocos estudios han comparado realmente estos fármacos. Al igual que la aspirina, el ibuprofeno, el ketoprofeno y el naproxeno pueden causar indigestión, náuseas, diarrea, acidez, dolor de estómago y úlceras. Otros efectos adversos incluyen somnolencia, vértigo, zumbidos en los oídos, trastornos visuales, retención de agua y dificultades respiratorias. Aunque el ibuprofeno, el ketoprofeno y el naproxeno no perjudican la coagulación de la sangre más que la aspirina, no se deben combinar con anticoagulantes como la warfarina, excepto bajo un estricto control médico. Así mismo, el control médico es necesario antes de administrar ibuprofeno, ketoprofeno o naproxeno a individuos con problemas renales o hepáticos, insuficiencia cardíaca o presión arterial alta.
Algunos fármacos prescritos para el corazón y la presión arterial no actúan tan bien si se combinan con estos antiinflamatorios. Los individuos que toman bebidas alcohólicas regularmente pueden tener mayor riesgo de afección del estómago, úlceras y disfunción hepática.
Los pacientes alérgicos a la aspirina pueden también serlo al ibuprofeno, ketoprofeno y naproxeno. Las erupciones cutáneas, picores, o dificultades de respiración requieren atención médica inmediata.
Paracetamol (acetaminofén)
Orig inariamente comercializado para el dolor y la fiebre en los niños, el paracetamol se convirtió en fármaco sin prescripción médica. El paracetamol es más o menos comparable a la aspirina en su potencial analgésico y acción antitérmica, pero tiene menor actividad antiinflamatoria que la aspirina, el ibuprofeno, el ketoprofeno o el naproxeno. La vía de acción del paracetamol todavía no se conoce con exactitud.
Nuevas investigaciones sugieren que el paracetamol proporciona alivio con frecuencia contra los dolores de la artrosis. En uno de los estudios, el paracetamol fue tan eficaz como el ibuprofeno para aliviar los síntomas de artritis en la rodilla. El paracetamol presenta pocos efectos adversos en el estómago. Los pacientes que no toleran la aspirina, el ibuprofeno, el ketoprofeno o el naproxeno, toleran con frecuencia el paracetamol. La ausencia de complicaciones en el estómago ha llevado a algunos a creer que el paracetamol no tiene efectos adversos. Sin embargo, si se administra en dosis altas durante períodos prolongados se pueden correr algunos riesgos, como por ejemplo trastornos renales. El uso regular de otros fármacos antiinflamatorios no esteroideos, excepto la aspirina, puede aumentar también el riesgo de enfermedades renales.
Una sobredosis de más de 15 gramos de paracetamol puede producir una lesión hepática irreversible. Dosis menores durante períodos prolongados de tiempo no implican lesiones del hígado graves. Los consumidores de cantidades importantes de alcohol presentan más riesgo de afecciones hepáticas por el uso exagerado de paracetamol. El ayuno puede contribuir a la lesión hepática. Se necesita una investigación adicional, pero las observaciones hasta el momento sugieren que las personas que toman paracetamol y dejan de comer por causa de un fuerte resfriado o una gripe pueden presentar lesiones del hígado.
Muchos productos de venta sin prescripción médica, como los remedios contra alergias, resfriados, tos, gripe, dolor y sinusitis contienen paracetamol. Se debe evitar el tomar simultáneamente varios fármacos que contengan paracetamol.
Fármacos para los resfriados
Se han identificado más de 100 virus como responsables del resfriado común y todavía no se dispone de un tratamiento curativo. La gente gasta muchísimo dinero cada año tratando de aliviar los síntomas del resfriado. Sin embargo, algunas autoridades mantienen que si un individuo no toma nada el resfriado desaparece al cabo de una semana y que al tomar un fármaco se siente mejor al cabo de 7 días. Los niños son especialmente propensos a contraer resfriados y a recibir medicación, a pesar de no haberse probado la eficacia de estos fármacos para niños en edad preescolar.
Cada síntoma del resfriado se debe tratar con un fármaco distinto. En realidad, es difícil encontrar remedios para el resfriado con un solo componente. La mayoría de los remedios contiene una variedad de fármacos (antihistamínicos, descongestionantes, analgésicos, expectorantes y calmantes para la tos) diseñados para tratar muchos síntomas.